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Argentina paga más cara la nafta que Estados Unidos, donde Trump perdió por el precio del combustible

La derrota republicana en las elecciones legislativas de Estados Unidos modificó las expectativas sobre la guerra con Irán y provocó un fuerte retroceso en la cotización internacional del petróleo. Sin embargo, el mercado sigue expuesto a nuevos movimientos geopolíticos.

UNA CORRECIÓN BRUSCA, PERO TODAVÍA NO UN CAMBIO DE TENDENCIA

El petróleo internacional volvió a demostrar hasta qué punto sus cotizaciones están condicionadas por la incertidumbre geopolítica. Después de haber promediado a 124 dólares durante octubre y en 107 durante los primeros días de noviembre, el Brent sufrió este miércoles una caída de casi el 9% y cerró en 94,62 dólares.

El movimiento se produjo después de la derrota electoral de Donald Trump, cuyo partido perdió el control de ambas cámaras del Congreso estadounidense. Los inversores interpretaron que el resultado puede acelerar una salida negociada de la guerra contra Irán y reducir las posibilidades de una nueva escalada militar en Medio Oriente, según el informe del sitio especializado Investing.com.

La reacción del mercado tiene una explicación ya conocida, porque buena parte del encarecimiento del petróleo -desde principios de marzo de este año- respondía a la prima de riesgo asociada al conflicto entre Estados Unidos e Israel versus Irán, que desató la incertidumbre sobre el tránsito por el estrecho de Ormuz.

La expectativa de una descompresión de esas tensiones provocó ahora el movimiento inverso. Sin embargo, todavía no hay un acuerdo de paz y las posiciones de ambos gobiernos continúan alejadas. La volatilidad, por lo tanto, sigue siendo un dato central.

La propia evolución de las últimas jornadas muestra que el mercado puede cambiar de dirección rápidamente. Los 94 dólares de este miércoles no deben interpretarse todavía como un nuevo piso para el barril ni como el comienzo de una tendencia descendente consolidada.

EN OCTUBRE TAMBIÉN SE CREYÓ QUE BAJABA EL PRECIO, PERO NO PASÓ

La situación también permite retomar un informe publicado por ADNSUR el 19 de octubre, bajo el título ‘El precio del petróleo puede bajar por la suspensión de sanciones a Rusia: qué pasará con la nafta en Argentina y con las regalías de Chubut’.

Aquella hipótesis contemplaba que una eventual flexibilización de las sanciones a Rusia podía incrementar la oferta internacional y presionar a la baja las cotizaciones. Sin embargo, esa proyección no se concretó: el petróleo continuó en altos niveles durante las semanas siguientes.
La caída de ahora responde a otro factor. No fue una mayor disponibilidad de crudo ruso la que modificó las cotizaciones, sino un cambio en las expectativas sobre la continuidad de la guerra en Medio Oriente.

La diferencia es importante porque permite evitar conclusiones apresuradas. Mientras no se consolide una salida diplomática y se normalice el abastecimiento internacional, cualquier distensión puede revertirse ante un nuevo episodio militar o una interrupción del suministro.
Incluso Goldman Sachs, según el informe de Investing.com mantenía a comienzos de noviembre una previsión de 105 dólares para el Brent en diciembre de 2026, precisamente por los riesgos que todavía observa sobre la oferta de Medio Oriente.

LA PARADOJA DE LOS SURTIDORES ARGENTINOS

Por fuera de esas proyecciones, hay un dato paradójico. Según GlobalPetrolPrices, al 2 de noviembre el litro de combustible promedio en Argentina costaba 1,424 dólares, por encima de los 1,180 dólares registrados en Estados Unidos.

La comparación tiene una ironía adicional: Trump reconoció que el encarecimiento de la nafta fue uno de los factores que perjudicaron electoralmente a los republicanos. Los votantes estadounidenses no estaban dispuestos a seguir absorbiendo el costo de la guerra a través del combustible, según reconoció el inefable presidente.

En América Latina, Argentina también aparece por encima de Brasil (1,249 dólares), Paraguay (1,255) y Colombia (1,317). En cambio, se mantiene por debajo de Chile (1,552), Perú (1,670) y Uruguay (2,252).

La comparación no contempla las diferencias de ingresos ni de estructuras tributarias, pero sirve para dimensionar el precio que pagan los consumidores argentinos en términos de dólares.

Y hay otro elemento que relativiza la posibilidad de una reducción inmediata. El Gobierno nacional volvió a postergar la aplicación de los incrementos impositivos pendientes sobre los combustibles. El Decreto 1305/2026, publicado el 30 de octubre, desplazó al 1 de diciembre una actualización que debía comenzar a regir en noviembre.

La decisión evita por ahora un nuevo componente de aumento, pero no implica una reducción de los precios vigentes. A los impuestos se suman los costos de refinación, distribución, comercialización y la propia política de precios de las compañías.

Por eso, una caída del Brent no se traduce automáticamente en una baja equivalente en los surtidores. Y menos aún cuando los precios internos vienen acumulando “otros factores de presión”, según había anticipado el presidente de YPF, Horacio Marín, semanas atrás, cuando se habló de la posible baja del crudo.

QUÉ PUEDE PASAR CON LAS REGALÍAS DE CHUBUT

Para Chubut, el movimiento también obliga a mirar con atención la evolución de las cotizaciones internacionales. El precio del petróleo es una variable determinante para los ingresos por regalías, aunque su impacto no es automático ni se calcula trasladando directamente el valor del Brent a la producción provincial.

Por lo pronto, las liquidaciones de regalías siguen reportando ingresos por sobre lo previsto a fines del año pasado, cuando se aprobó el presupuesto 2026. Las liquidaciones de septiembre y octubre seguirán reflejando los buenos precios que hubo en esos meses -114 y 124 dólares promedio, respectivamente, para cada mes, aunque en el país se aplican las retenciones del 8% y otros descuentos-, por lo que en caso de que se confirmase una tendencia en baja para el resto de este mes, recién podría notarse en la liquidación de mediados de diciembre.

En cuanto a los combustibles, nada indica, en el corto plazo al menos, que pueda haber algún tipo de alivio en los surtidores.